El lamentable y preocupante hecho se registró en la tarde de este domingo en la calle 60 con avenida Guabinal de Ibagué
Carlos Cifuentes, experimentado conductor del taxi incinerado, relató que fue imposible controlar las llamas con los extintores que utilizan los vehículos, debido a la magnitud del fogonazo que antecedió a las llamas las cuales en pocos minutos envolvieron la parte delantera y el interior del pequeño auto matriculado con las placas TGT 692 y número interno 00607

Varios integrantes del “gremio amarillo” llegaron rápidamente a la estación de servicio para apoyar en el control de la emergencia, pero su esfuerzo fue inútil. Los extintores fueron aprovechados pero las descargas no apagaron las intensas llamas. Ni siquiera el equipo de mayor tamaño que tiene el establecimiento pudo apagar el fuego. Según algunos testigos, quienes manipularon este equipo no tenían la necesaria capacitación para atender estos delicados casos.
Mientras las llamas convertían en latas inservibles el taxi, en los alrededores del lugar muchos testigos se mostraron atemorizados debido a que el incendio ocurría en plena estación de servicio donde hay almacenados importantes cantidades de peligrosos combustibles como gasolina, ACPM y gas natural vehicular.
José Adenis Ramírez, uno de los líderes de los taxistas de Ibagué, denunció que una máquina del Cuerpo Oficial de Bomberos apareció en el sitio aproximadamente 7 minutos después de haber sido reportado el incendio del auto. Esto no obstante, una de las estaciones de la entidad de socorro está ubicada sobre la misma calle 60 a escasas siete cuadras del lugar de la emergencia.

Según se pudo conocer en esa subestación NO habría ninguna máquina disponible en ese momento, debido a que por orden de la administración municipal, los equipos los están utilizando para distribuir agua a extensos sectores residenciales donde es deficiente el servicio de agua que ofrece la empresa IBAL.
Cuando la máquina bomberil llegó al lugar del incendio, el personal operativo actuó por destreza y prontitud apagando las llamas, pero ya el vehículo estaba destruido por el fuego en más de un 50%. El conductor Carlos Cifuentes, señaló que hay pérdida total del vehículo. “Es imposible reconstruir el taxi” dijo otro de los conductores que llegó al sitio de la emergencia.
Varios hechos quedan demostrados con el incendio del taxi. Uno que no hay capacidad de reacción inmediata, las 24 horas en caso de un incendio. Los isleros -personal que atiende en los surtidores de las estaciones de servicio- no tienen experticia para actuar como es debido en caso de una emergencia grande, mediana o pequeña.
Una inquietud final. ¿En Ibagué los vehículos de bomberos con maquinistas y personal operativo, están listos para atender una emergencia o la prioridad es distribuir agua en los barrios donde el IBAL presta un pésimo servicio?




